18 may 2013

... y llegué a casa.

Me apuré todo lo que pude para poder salir en seco del hotelito, pero no hubo manera, para cuando ya tenía el petate en la moto las primeras gotas empezaron a caer, lo que me hicieron presagiar una jornada de lo más húmeda.
Aih sí!! Pues no me achico!!. Tomé el rumbo que tenía en mente a pesar de los pesares. Contra cualquier pronóstico meteorológico yo quería ir por las montañas y así lo hice y parece que mi desafío funcionó y la lluvia cesó. Los primeros 300 kms de ruta, por el embalse del Ebro, Aguilar de Campo y demás localidades del norte de Castilla León y alguna cántabra, fueron en seco y con el firme perfecto para poder abrir gas a placer, con las siempre presentes cumbres nevadas de las cordillera Cantábrica y Montes de Palencia. Luego empezaron a caer algunas gotas pero nada serio, lo que me permitió sumar otros 100 kms antes de parar a comer por culpa de la esperada de las esperadas lluvias, poco antes de entrar en Galicia, así que le mandé un caldito gallego y unos chipirones para ir entrando en materia.
Por obra y gracia en cuanto acabé de comer, la lluvia cesó de caer y emprendí ruta, pero al poco de entrar en la comunidad que me vio nacer, al llegar a Becerreá, el aguacero tomó forma y yo la igualé y subí. Que se pone chula?, pues yo más! y así con la misma, le planté cara y me adentré por las montañas de la zona en dirección Sarria, por una comarcal que daba pena verla, pero que en seco tiene que ser una maravilla. Parece que resultó mi jugada porque poco antes de arribar en Sarria, ya había remitido, o por lo menos reducido en fuerza. La tenía dominada. Hoy conmigo no podía. Esta batalla era mía y al llegar a Monterroso apareció el sol en inconfundible gesto de sumisión. La guerra la había ganado.
A las siete de la tarde llegué a casa destrozado, física y mentalmente, así que ahora mismo no puedo más que agradecer a todos los que me habéis escrito algo, donde fuera, pero si a alguien he de agradecer éste regalo, es a Carol, por haber sido mi cómplice en esta aventura, dándome todo su apoyo e intentando entender algo que se le escapa de las manos, la moto. Hay muestras de amor incontestables y ésta ha sido una sin igual. Gracias!!
Creo que la crónica de un viaje no es dedicable, pero ésta sí lo será.
Para el que ha cuidado de mi sobre dos ruedas, para el que me ha ayudado a tomar las decisiones apropiadas en cada momento, para el que me ha hecho ser más prudente y sin duda mejor persona. Para mi hijo Anxo.

LA RUTA 584 kms



embalse del Ebro y cumbres cántabras

17 may 2013

El retorno. III

Hoy le declaré la guerra al mal tiempo y le puse buena cara.
Sabía que a casa no llegaría, así que tomé la determinación de ir a mi rollo, haciendo como si nada, como si las predicciones meteorológicas no fueran conmigo para ver si así ellas pasaban de mi.
La jornada laboral ha sido un antes y un después de hablar con el amigo Gus para disculparme por no hacerle la visita de rigor estando en dominios vascos, pero es que no podía. Lo bueno es que él tampoco estaba, así que...
Antes de dicho telefonazo todo había ido según lo previsto. Salí de Jaca con un solete escurridizo entre las nubes que me acompañaría hasta mi querida Pamplona, donde paré a comprar un tubito para el tapón del depósito, que a saber donde lo había perdido. Luego tiré por "mil y una" carreteras hasta llegar a Tolosa, donde me pilló el primer aguacero, así que aproveché para tomarme unos pinchos buenos de la tierra y seguir ruta en cuanto amainó. Perfecto!. Mi trazado de hoy discurría por el mismísimo ecuador de Euskadi, saltando entre nacionales, comarcales, rurales y parroquiales, unas veces con algunas gotillas y otras veces sobre asfalto seco. Genial!. Sube a 700 metros, baja hasta los 200, un embalse, otro más, un puerto de 500, otro de 600 y así, con cuidado pero bien, en un escenario del que solo esta tierra disfruta. Hasta me permití tirar alguna que otra foto. Estupendo!.
Me sorprendió una lluvia intensa, agresiva, que me hizo dudar entre si eran chuzos de punta o granizo, da igual, el caso es que paré en el primer sitio que pude para tomarme un café mientras le daba paso a la borrasca. Hice un par de llamaditas, gasté un poco de 3G y hablé con el cachondo de Gus, que raja mas rápido el tío que el correcaminos de speed. Hasta le dije que lo estaba pasando bien y todo, y así era.
Arranqué, inocente de mi, pensando que todo seguiría igual, pero aún no había llegado al primer desvío para mi siguiente incursión por entre los lugares cuando regresó la lluvia. Paré debajo de un puente, pero ella no paró, así que proseguí y ella también, y ya no cesaría. Afronté otro puerto y... que pasa? está nevado?. No puede ser, a 500 metros es imposible, pero el frío me decía que sí era posible y la carretera completamente blanca también. Seguía lloviendo. Paré le eché la bota encima de lo blanco y no, no era nieve, era granizo esperando a que llegara el verano para derretirse. buff!! Desnivel del 8% y con una manta de granizo a estrenar. Pues nada, meto primera y apretando el embrague para dejarla rodar y soltando para obligarla a frenar, lo fui salvando, pero de la maneta derecha no quería saber nada.
Esperaba poder hacer unos 100 kms más antes de parar, para asegurarme la ducha del sábado en casa, pero poco después de agonizar durante un buen rato, apareció un cartelito que anunciaba que el puerto del Cabrio estaba abierto. Lo conquisté y paré a preguntar si había algún sitio cerca donde morir y allí me fui.
Cuarenta minutos bajo la ducha hicieron de mi un tipo nuevo que ve incierta su llegada a casa. Será mañana o pasado, pero sin forzar.
No hace falta decir que esta primera contienda la ganó el señor meteo.
Gus! la culpa no fue tuya ;) pásalo bien!!

LA RUTA 378 kms

Así quedó después de pasar por una obra de carretera
mis carreteras de Esukadi
Una iglesia entre "leiras", me suena!
Euskadi en estado salvaje
preciosérrimo
toma! crucifijo
que tierras!!

16 may 2013

El retorno. II

Todos los dias pasa algo. La vida.
Hoy marchaba del hostal no sin antes echarle el vistazo de rigor a la moto y el nivel de aceite estaba por debajo del mínimo. La verdad, no me sorprendió. Ayer antes de llegar a Alzon, donde pernocté, a unos treinta kms, empecé a notar que el cambio no hacía el juego como de costumbre. En un par de ocasiones que quise bajar marcha, la palanca estaba como entumecida, vamos, que no bajaba con la misma "suavidad" que de costumbre, y me supuse que podía ser de eso. Ahora lo pienso en frío y sé que debí buscar inmediatamente aceite donde fuera, pero en ese momento y tan cerca de la meta, me supongo que quise creer que no era nada. Ayer fueron más de 600 kms del tirón, como quien dice, y la moto lo resintió. Alzon está situada en plena depresión, con montaña en ambas direcciones. En la mía nada a menos de 30 kms y por la que llegué lo mismo, ni talleres ni nada, algún pueblo si, pero antes había que subir la pendiente y, sinceramente, no me hacía ningún chiste forzar el motor escaso de aceite como estaba. La solución no tardó ni diez minutos en llegar. El dueño del hostal, motero también, me dijo que él allí no tenía herramientas, pero que buscábamos unas y me daba el aceite de su moto, una honda shadow, que no había movido desde el último cambio y efectivamente el aceite parecía nuevo, mejor!, aunque también me hubiera valido el de las patatas. Además resultó, casualidades de la vida, que era el mismo motul10/40 que le había puesto a la ktm en Slovenia. Así que como herramientas llevaba yo, en un momento estaba todo solucionado y la cosa quedó en anécdota.
Cuantas lecciones de vida en tan pocos días, es increíble!.
Ayer presumía que hoy todo sería igual, al clima me refiero, pero estaba claro que mi estado de ánimo estaba tocado. Nunca nada es igual, nunca un día es igual a otro, ni viajando ni en la vida real, y hoy lo vi claro. Sí, me llovió varias veces, pero poco cada una de ellas y me granizó y el asfalto estaba húmedo, mojado, empapado o hasta seco en alguna ocasión, pero el día estaba precioso, empapelado de nubes en blanco y negro y fondo azul.
Uno de los chapuzones sucedió a la una, así que paré en un bar de pueblo a comer. "Snack-bar", que debe significar te vas a comer la fritanga que yo te diga, pero bueno, oye, la pera con chocolate y nata estaba de vicio, así que tan mal no fue la cosa.
Tomándomelo con tranquilidad y a pesar del frío, llegué a las faldas pirenaicas. Paré en una gasolinera y al momento llegó un holandés cargado hasta las trancas (y no digo borracho) de mochila, saco, tienda y topcase, en su bmw gs650 dakar. No me pude reprimir y le pregumté si venía de Holanda con tacos -a ruedas de tacos me refiero para los profanos, que parece que por este blog hay unos cuantos ;)- y me dijo que sí el muy holandés. Que animal! pensé. Pero me explicó que entre las de tacos eran las mejores para rodar por carretera. La charla se prolongó. Que si a donde vas, que si de donde vienes. Nos preguntamos de todo y nos contamos más de lo que nos preguntábamos. Éramos como hermanos gemelos. Ambos con nuestros molinillos monocilíndricos, en solitario y viviendo un sueño. Después de despedirnos me sentí mal. Aún estaba en Francia, pero los Pirineos después de haberme hecho un pedacito de Europa, ya son mi casa, así que la siguiente media hora de viaje me la pasé pensando que no le había dado ni una millonésima parte de lo que yo había recibido en mi periplo. Si pudiera retornar a ese momento, creo que ahora mismo estaría en Biarritz con él de cañas intentándo solucionarle la vida en todo lo que buenamente pudiera, pero no lo hice. No se. Será que tengo la culpabilidad del que lo ha recibido todo a cambio de nada.
Y llegué a España y aquí no ha cambiado nada oiga!!
Me indicaron un camping con habitaciones donde podía dormir por poco dinero y allí me fui. No veas,  en el bar del camping una cachondísima del Este que cada vez que se subía a la tarima a poner un resultado de la porra en la pizarra, todo el bar "oubeaba", y la camarera encantada. Pinchos con las cañas, una costurera en el comedor y gritos a discreción. No me extraña que les mole tanto españistán a los guiris. Pintorescos somos un rato.

LA RUTA 552 kms


por dominios de Bamby. Pirineo francés.
en plena transfusión sanguínea
el campo francés y su cielo de nubes

15 may 2013

El retorno.I


Parece que cerraron el chiringo y todos p'a casa. Como si el gurú de mis vacaciones supiera que ya no tengo pensado hacer nada más que retornar y ha movido ficha para que efectivamente no vea nada.
Amaneció un día con "la piolla" como dicen los italianos, vamos!, "piollento". Cayendo esa llovizna que no pinta nada, así que en poco pasó a lluvia de verdad, de la que pinta charcos sobre la calzada. A los ciento y pocos kms ya no podía más. Se me habían hechos eternos intentando escapar de Turín. De hecho cuando paré ya eran las doce del medio día. El afortunado con mi presencia fue un restaurante que no dudó ni por un instante en prepararme una mesa para comer, así que ya que estábamos... me puse la ropa de fiesta mientras dejaba que el resto de mi vida escurriera en una silla y me zampé un rissoto y luego una carne esquisita, con queso, como todo lo italiano, y luego, conocedor de que la lluvia no cesaría, reemprendí la marcha.
Psicológicamente estaba preparado para absorber agua cual esponja, pero físicamente no podìa, así que en cuanto entré en Francia. Me pedí un capuchino, que sé que les jode, haciendo alarde de mi propio estado de ánimo, y conseguí un par de bolsas de plástico. Me cambié los calcetines mojados por unos secos, a continuación las bolsas y luego las botas. Guantes del decatlón y luego los de invierno, los que me regaló Zos hace ya una década por lo menos. El gorrito de la bici y luego el casco y no me puse dos gallumbos porque solo tenía unos limpios y los quería para después de la ducha de mi llegada a donde fuera.
El resto del viaje fue sobre mojado, unas veces acompañado de chubascos varios y otras de varios chubascos, pero casi siempre algo caía del cielo.
Mi propósito para esta jornada era sobrevivir, pero poco a poco me había hecho a mi estado de humedad constante, así que la resignación fue total. Cuanto más lejos llegara mejor y viéndome fuerte solo pude fijar mi meta en el mismo sitio donde me habían mimado en la ida, donde me habían lavado la ropita, invitado a las cervezas y yo que se... Así que por la tarde me hice unos 500 kms, así, sobre mojado, por los Alpes, con un par, y mucho cuidado claro. Hoy cogí la moto a las nueve de la mañana y la aparqué a las nueve de la noche, pero bien, la verdad que me veía capaz. Además pude confirmar que sí, que existe un valle vinícola de canto en alguna parte de Francia y que territorio comanche lloviendo se queda en playmobil.
Que cortos se hacen los viajes cuando los elementos acompañan y que angostos cuando los elementos te dan por donde amargan los pepinos. Es todo lo que pude reflexionar hoy. Necesitaba todas y cada una de mis "coitadas" neuronas para atender a lo que hacía, encaje de bolillos.
Lo peor de todo es que el pronóstico de mañana es un corta/pega de esta crónica.

LA RUTA 570 kms


Alpi

Me despertó un sol insultante, sí sí, insultante. Sentí como se reía del motero dormido en plenos Alpes con un día radiante. Noté como se mofaba. Así que abrí los ojos y en tiempo récord estaba en la moto decidido a hacer cumbre.
La noche pasada, mis amiguitos de Longarone, a la vista de mi KTM, me recomendaron una ruta distinta a la que había planificado, alegando que la mía era para viejos. Que cachondos los tíos jajaja. Así que me dejé aconsejar, y que bien hice. El serpenteo fué de escándalo y con un firme digno de un rey. Di que luego de cruzar Bosnia y Croacia por carreteras de todas las calañas habidas y por haber, cualquier cosa podía mejorar lo pasado, pero el caso es que las carreteras de los Dolomitas son perfectas, impolutas, sin restos de hojas, cortezas, piedras, arena o cualquier otro tipo de peligros a los que ya estaba acostumbrado, así que éstas me parecían de coña. Imposibles en un entorno a priori tan ostíl. Pero era cierto y no se podían desaprovechar por el simple hecho de ser inusuales en mi viaje, estirado de mi. Había que exprimirlas al máximo.
El ascenso a Passo Pordoi (2250 metros de altitud) es sencillamente de locos. Son curvas de 180 grados enlazadas por no mas de 80 metros, unas tras otras hasta el infinito. Gaaaaass y frena que te sales, otra vez gas y frena. Curvas de treinta por hora, así que para mi tranganillo de andar por casa, resultó de lo más satisfactorio. De stop & go, para que nos entendamos, de aprieta el freno hasta el tuétano y abre gas antes de que la moto caiga al suelo. Yo no estoy hecho para eso, llegué arriba hecho caldo, pero la moto pedía más y más, así que ni paré, seguí dándole todo lo que buenamente pude. Baja una colina, sube un repecho y luego otro y cuidado al bajar que hay que frenar antes de llegar, y así sin parar, sin tiempo de pensar, solo de alzar la mirada a los picos omnipresentes allí donde pusiera mis ojos.
Llegué a un mirador. Al Mirador. Tenía hasta bancos para poder relajarte un rato ante tantísima belleza, así que fue lo que hice. Sentarme allí y pensar, pero tan cerca del cielo solo me pude acordar de mi tío Paul, fallecido hace apenas tres días, después de una dilatada convalecencia. Supongo que tomé conciencia y me dio el bajón pensando en los que más cerca lo tenían y en mi madre, claro. d.e.p.
Tocaba ir abandonando los Alpes después de unos ciento y muchos kms de infarto, así que enlacé con mi ruta predefinida y tiré millas hacia Trento. Llegaron las terrazas con viñedos, más y más picos nevados, más valles, mas curvas irrepetibles, pero sobre todo precipicios de vértigo y así durante una vida entera, cuando por sorpresa llegué al mar. No podía ser!, estaba en el medio y medio de los Alpes, es imposible! pensé. Pues no, no lo es. Los Alpes tienen mar. Por dios!! cuan grandes pueden ser estas montañas para alimentar un mar, me repetía. Es como pensar en el universo. Lo dejé. Es así y punto. Asúmelo chaval!. Para que os hagáis una idea, su parte más estrecha tiene dos kms y medio entre orillas y la parte más ancha unos trece kms, pero es que de largo tiene cincuenta y seis kms, que se dice pronto. Yo aún lo estoy intentando digerir, así que de asimilarlo ni hablar.
Al poco de dejar atrás el charquito, paraíso para deportistas de vela, llegó la Italia de si alguien me compra la moto se la tiro a la cabeza. Rectas, camiones, más rectas, obras... un coñazo de morir y creedme que estudié posibles alternativas y nada, la misma porquería fuera por donde fuera. Es la fábrica italiana.
Quise encontrar los restos de una triste terma romana para por lo menos pensar que aquello había valido la pena pero nada, ni los romanos se quedaron allí. Hasta pensé acercarme a Ferroli a decirles que tengo una caldera suya cojonuda, que tira fina y sin carbonilla. Muy triste vamos.
Me entró una mala hambre de tarde que no veas, de las de haber "manllado" pasta, y paré en una "gelatería". Me pusieron helado para mi y toda mi familia, me lo comí y antes de irme pasé al "toilete". Que pena de vida. Tenía la cara completamente negra de chupar rueda de camiones. De dónde pensarían que había salido las mamás y papás de la terraza, y suerte que ningún niño desvergonzado aludió en alto mi cochambrosa faz, pero bueno, es lo que hay. Continué ruta.
Como sabía que nadie me creería paré a sacarle una foto a la tormenta que esperaba por mi a las puertas de Turín. Un gallego haciéndole una foto a una cortina de agua. A quien se le cuente... Pues bien, en cuanto me alcanzó, puse intermitente, pregunté por alojamiento y aquí estoy, en la Venecia del rissoto. Canales por entre las casas para alimentar los campos de arroz. Curioso.

LA RUTA 536 kms


cortina di acua
la Venecia del Rissotto
Dolomitas
al poco de pasar Passo Pordoi, ya bajando
Dolomiti
desde el mirador
preciosos!!
desde el mirador
empezando a subir a Passo Pordoi
el mar de los Alpes
lengua glaciar
el mar Alpino
Where is Heidi?
llegando al mar alpino
es o no es de cuento?
el mar en su parte más estrecha
Dolomiti
Venecia del rissotto

13 may 2013

Interlagos

Tengo la mala costumbre de dormir a oscuras, pero solo ayer, en la casa del buen hombre, había persianas, así que conseguí dormir ocho horas del tirón. Desperté fuerte como roble gallego, proponiéndome arribar a Italia y lo conseguí.
Hoy divido el día en tres partes. La primera de ellas, el hermosísimo noroeste Croata, que siendo limítrofe con Slovenia, parece habérsele pegado algo, así que los primeros 250 kms del día fueron un regalo para los sentidos. No tardé mas que media hora en divisar el primero de los lagos de esta extensa jornada y media hora después empezaron a sucederse carteles ofertando alojamiento, en medio de la nada, que parecían estar cachondeándose de mi retorcida fortuna la noche pasada, desconocedores que fue la que mejor sueño concilié. Estaba en el parque nacional de "Plitvicka jecera" (no os lo perdáis en google). Aparqué la moto lo más cerca que pude de los lagos, me eché el petate a hombros y me obsequié con el paseo matutino más increible de mi vida. Unos ancianos que pasearon conmigo unos metros no dejaban de repetir "unbelieaveble" una y otra vez, y yo con ellos. Son de cine, bueno, es de cine, que solo pude ver uno. El paseo en el chucuchú para turistas duraba tres horas y no podía, así que vi un poco y el resto me lo imaginé. Al llegar a la moto decidí que todos los lagos no los vería, pero sí el resto del parque, así que me idee un pequeño recorrido por su entorno para poder disfrutar del otro parque, el que no se vende, y así fue. Los siguientes cuarenta minutos serían por entre unos bosques densos, espesos, impenetrables, en los que el día y la noche se intercalan con lagos y pequeñas localidades. Ah claro! pensé, si esto es como Slovenia y lo hicieron parque natural, Slovenia en si misma debiera serlo. (soy pesado lo sé, pero es lo que hay, el blog es mío e incido donde me peta jeje.)
La segunda parte del día fue un trámite insoportable entre fronteras varias y demás desgastes para el motero, rectas, camiones, carreteras en obras... hasta que por fin, a lo lejos, divisé la pared de piedra más demoledora que vi en mi vida. Los Alpes, pero esta vez bien visibles, con apenas algunas nubes esponjosas sobre sus cumbres, blancas y amigables. Entré en un estado de euforia sin igual. Estaba emocionado y hoy tenía que ser el día.
Tercera parte. Llegué a Maniago y paré en la primera gasolinera, bajé de un salto de la moto y me apresuré a la cafetería a preguntar por el tiempo de "domani". Sol, me dijo una diosa a la que casi abrazo de la emoción. Segura? le dige como si fuera el motero mas gilipollas de la faz. Si si segura, me dijo con ganas de risa. Arramqué la moto y me propuse llegar lo más lejos que pudiera, pero un mal cálculo de baterías me habían dejado sin cámara de fotos y sin mis mapas, que conforman un mismo y único electrodoméstico, mi móvil. Pero aún así tuve tiempo de hacer un par de fotos y boca de lo que seguro será mañana. Otro lago, picos en lo alto, paredes hasta el infinito, pueblos encaramados recién dibujados sobre un peñasco y otras tantas calamidades para mi cerebro que ya maltrecho de tantas maravillas, se resiste a procesar.
Luego quedé con unos coleguillas a los que había preguntado por alojamiento, y además de mostrarme éste me mostraron todos los bares del pueblo, para que no marchara desconocedor de nada... y que se yo que nadie sepa. Buena gente en todas partes, ahora, estos se tajan un lunes o cuando haga falta. Que risas!!.

LA RUTA 418 kms


uno de tantos
desvío por obras
El Lago
increible!
buff!!
Dolomitas
otro más, en los Alpes
Dolomitas

Amigos para siempre triloriloriloraaaaa!

Longaronianos
el más mejor!

12 may 2013

Velo Adriático

Amaneció lloviendo muchísimo, así que me resigné haciendo tiempo con nada. Un poco de charla con el chaval que regenta el hostel, pongo musiquita, me bajo a desayunar y lo que quieren es que cene con tanta tortilla, sandwich y demás, así que le pido tarta con el capuchino para espasmo de la camarera y listo. Luego miro la ruta que tengo pensado hacer, y cuando amaina, lo siento mucho por mis compañeros marmotas de cuarto, pero me tengo que ir, y cuando un motero errante marcha, la monta cual elefante en cacharrería con tanto complemento que arrastra tras de si. Que se le va hacer. Lo siento chicos, haber fumado menos ;)
Llegué a Dubrovnik más mirando al cielo que disfrutando de la costa adriática, pero finalmente seco. Fue llegar a dicha urbe y abrir el día completamente, como si fuera conocedor de todo con lo que tenía que cargar. Mejor que se hubiera quedado estrellado de nubes como antes, pero bueno, enganché la chupa a la mochila con los mismos anclajes que amarro la mochila a la moto y fuera, toca turisteo mochilero. De haber encontrado un hostel lo habría dejado todo en una taquilla, pero en Dubrovnik ni hostel ni nada. No es mas que un chupacuartos para el turista melón. Paga para subir a la muralla, paga para paseo chalanero por la orilla, paga por el funicular, paga por cualquier cosa que te imagines, pero paga. Yo creo que Dubrovnik lo reconstruyeron las touroperadoras a pesar de lo que dicen los libros. Si no había siete cruceros apiñados hoy allí, que mañana me llueva todo el día. Y venga colas de guiris por aquí y venga por allá. Eso si, bonito un rato, pero solo un rato, así que luego de comerme unas empanadillas árabes en la escalinata de una iglesia católica y patearme el casco antigua por todas partes, marché de allí con más ganas de moto que nunca. Estos sitios están bien, solo que marchas igual que llegas, pero con mas fotos y a mi lo que me gusta son los sitios con vida propia y esta ciudad tiene la misma vida propia que Kotor, Venecia o Brujas, la misma.
Hasta las seis y media de la tarde seguí surcando entre acantilados, golfos, cabos y bahías y siempre con alguna o muchas islas a la vista, una maravilla de paisajes, aunque me esperaba algo más, no sé. Durante casi todo el paseo hasta llegar a Split, las islas que acompañan son enormes, tan grandes que da la sensación de ría y no de mar, que ya ves, pero prefería que fuera algo más salpicado de peñascos e illotes (como si estas cosas fueran a la carta), pero no, en serio, precioso, de verdad, aunque mi mirada se apartara más a favor de las montañas que contra el mar.
Las montañas omnipresentes de la costa adriática son algo incalculable, inabarcable, grandérrimo, brillante y en ocasiones perturbador, como si en cualquier momento decidieran precipitarse al mar sin miramientos. Así que después de 300 kms de costa, decidí abrir el paquetito y ver lo que había dentro. Me piré por las aldeas. Solo que no hay muchas. Ni aldeas ni nada, en 200 kms encontré dos tristes pueblos y poco mas, además de unas hermosísimas postales, pero rápidas como eran las carreteras y para mi solito, en poco tiempo tenía hechos otros 200 kms.
Ya fuera de mi hora habitual para buscar cobijo y sin pueblos a menos de cien kms, paré en un restaurante de arcén y me dijeron que allí no había ni hoteles ni nada, pero que me buscarían donde dormir. Me comí una sopita calentita y luego un plato típico de lomo de cerdo encintado con beicon y una salsa deliciosa. Se personó un fulano dispuesto a alojarme en su casa y aquí estoy. El me habla alemán y yo inglés, y la cosa marcha.
Entre mañana y pasado seguramente tenga que tomar alguna decisión "importante", así que le pido a todos los druidas que sepan de mi, que invoquen al dios sol. Gracias!!

LA RUTA 475 kms


"meu tranganillo" en el Adriático
Muralla de Dubrovnick
precioso pueblo a orillas del Adriático
más muralla
pequeños lagos mientras esperaba por un semáforo de obra
donde vive la gente en Dubrovnik
pueblo engullido por los Balcanes a orillas del Adriático
sí hay vida en Dubrovnik
el turista melón
la valencia croata
Dubrovnik
más Dubrovnik
y más
y más
y máaaass
por escaleras que no sea
que no?
las montañas a las que no quito ojo
pero sobre todo, acantilados y mis montañas