10 nov 2015

Entre Monegros y Loarre






Teníamos que dejar las motos montadas en el remolque antes del viernes, para que no se nos hiciera demasiado tarde la llegada a Almudevar –Huesca- y así lo hicimos. El martes quedaban las tres machines subidas al remolque y bajo cubierto en mi casa.
Y llegó el día. A las 13:30 del ansiado viernes Richy estaba en Santiago D.C. para salir rumbo oriente con todo atado y bien atado. Poco antes de llegar a Lugo recogimos a Antonio y ya estábamos!. El viaje fue tan entretenido que entre que nos poníamos al día de nuestras vidas, arreglábamos el mundo y enaltecíamos el poderío de nuestras monturas, nos vimos a la altura de Benavente y habiéndonos pasado el desvío de León, decidimos, a pesar de perder algo más de tiempo, tomar dirección Palencia en vez de dar media vuelta. Somos así. Siempre p’alante!. Paradita a tomar un pincho de tortilla, llenar depósito ya con la noche encima y carretera. El cielo estrellado pronosticaba un fin de semana de calor y buen tiempo que así sería.

A las once de la noche llegábamos a Almudevar donde nos esperaba puntual Álvaro. Manos a la obra para desmontar las motos… y … Las llaves!!! Noooooooooo!!. No me lo podía creer, me había dejado las llaves de la moto de Antonio y de la mía en casa. Mi pecho se hizo uva pasa y la ansiedad recorrió cada rincón de mi maltrecha estampa. Antonio se había traído las de repuesto, pero yo me las había dejado junto con mi vergüenza. Richy pronosticó: “por eso no hay problema!” mientras Antonio y Álvaro asentían tal afirmación y mi pecho recobró su tersura habitual. Como si con eso no fuera suficiente, en un despiste, mi moto decidió apearse del carrito ella sola y haciendo medio tirabuzón aterrizó sobre el suelo sin mayor consecuencia que el manillar medio torcido, poca cosa. Cenamos lo que buenamente nos pudieron preparar en el hotelito, en forma de jugoso bocata de jamón con tomate y a dormir, que mañana tocaba madrugar.




7:30 de la mañana en pie. Desayuno en casa de Alvaro y al coche. Teníamos que localizar un taller donde comprar unos “faston” para hacerle el puente a mi moto y allí nos fuimos. Hubo suerte y en el taller motero que frecuenta Álvaro nos obsequiaron con lo necesario para robar mi propia montura. A media mañana todo estaba solucionado.

Álvaro no nos podía acompañar por motivos laborales, pero nos facilitó un track que nos llevaría por una pequeña sierra del famosérrimo desierto de Monegros y allí nos fuimos. Richy con el track en su GPS, luego Antonio y por último el mendalerenda, también con el track cargado en mi pequeño Android.

Tanto Richy como yo estrenábamos 625 sxc, así que los primeros kms y en general todo el fin de semana, fue una primera toma de contacto con esta máquina que si bien ya sabíamos de ella por nuestras antecesoras, nos sorprenderían gratamente.

Me estaba costando bastante adaptarme a montura y terreno. Nunca antes había rodado sobre un firme semejante durante tanto tiempo. Es cierto que en Galicia tenemos pistas parecidas, pero muy localizadas, nunca acumulan tantísimos kms y me costó lo suyo hacerme a la idea de que la rueda delantera también tenía que deslizar. Las piedrillas sueltas y tierra seca no permiten ese agarre que sí proporciona la negruzca tierra de mi zona. Pistas rápidas y un sendero, alternando con alguna paradita para contemplar el entorno y comentar las primeras sensaciones, nos llevarían a La Plana –Robles-, donde conoceríamos a nuestro primer amor aragonés. Ambar 1900 que rica!!!. No habíamos hecho más que 53 kms pero la mañana llegaba a su fin y teníamos cita con Álvaro para comer. Barajamos la idea de retornar por carretera, pero luego de mensajearnos con Álvaro decidimos que por el mismo track nos debería dar tiempo a llegar sin quedar mal con nuestro anfitrión y así lo hicimos.

Sendero para arriba y luego pistas rápidas en las que Richy y Antonio abrieron gas como demonios, y la verdad que yo empezaba a encontrar el necesario “feeling” para poder seguirlos… o por lo menos intentarlo. Estaba disfrutando muchísimo notando bailar el tren trasero y dejando que el delantero se fuera un poco hacia donde la inercia lo llevara. Freno trasero entrando en curva junto con una sutil caricia al delantero y gas para salir haciendo que la moto fuera al sitio… y otra curva y más gas y una recta y gas! y gas! y gas! y gas!, derrapa! Mete la moto!, saca la pierna! Contramanillar y a disfrutar como un cochino!

Me lo estaba pasando realmente bien. Por un momento en aquel secarral había flores de colores, arcoíris y ninfas desnudas a caballo que coreaban mi nombre. Que pasada!. En serio!. Una gozada!!!

A los 25 kms de ruta me los encontré parados. A Richy se le estaban perdiendo las tuerquecillas que lleva el soporte reciclado del GPS que se había construido de urgencia reutilizando partes de otros, así que lo desmontó y a la mochila. Me tocaba hacer de guía.

Lo de ir navegando atendiendo al track es algo que me gusta y practico habitualmente, así que sin problema, pero bajando el ritmo, intenté llevarlos sanos y salvos a casa jajaja. Aún así disfruté mucho de esos 25 kms restantes hasta casa de Álvaro, donde nuestras caras lo decían todo y las palabras se nos atropellaban unas a otras antes de ser pronunciadas. Todos teníamos algo que comentar de ese retorno en el que tanto disfrutamos. Yo el que mas! Jajaja. Una miradita al resumen del track y 53 kms  en una hora exacta. Que pasada!. En Galicia para hacer los 30 ya te vas jugando el cuello, así que una media de 53 kms/h es impensable.

Álvaro tenía preparada una comida rápida -cíñanse al contexto! jajaja-, que es en lo que habíamos quedado para poder aprovechar la tarde. Así que después de haber saciado nuestro apetito, en grata compañía de su atentísima mujer Merche y encantadora hija Gala, que ni se la siente “miñapobre”, conocimos nuestro segundo amor aragonés.  El delicioso Lazo de Almudevar que nos zampamos de postre. Que rico por dios!!.

Y vuelta a las motos. Esta vez con el anfitrión a la cabeza, nos fuimos de turismo moteril rumbo Norte entre campos y campos aragoneses, hasta al embalse de Sotonera, con magníficas vistas desde su Atalaya. Fotos, risas y las pertinentes explicaciones de Alvaro nos situaban sobre el terreno visualizando la sierra que atacaríamos el Domingo. Perfecto!! De regreso la noche se nos echó encima, pero por esas gentiles pistas, no es un problema. Bajar el ritmo y a disfrutar del cielo estrellado sin perder de vista el terreno. Magia!.

Al pueblo llegamos por separado, pero al mismo tiempo. Álvaro les había dado paso a los locos de la pradera, que con problemas para frenar o dejar de acelerar se habían adelantado bastante y despistado en un cruce, mientras que Álvaro y yo nos ceñimos al camino principal. Pobres Richy y Antonio, no sé yo si darán con ese problemilla técnico que tienen. Ansia creo que le llaman jajaja

Llegamos a casa de Álvaro y lo primero que hizo fue sacarnos unas birritas frías conocedor de las necesidades del guerrero. Así que entre trago y trago, anécdota, carcajada y motos, motos y más motos como principal tema de conversación, poco a poco y con la pereza del que está disfrutando el momento, nos fuimos despojando de nuestras equipaciones. Ducha en el hotelito y a las nueve y media estábamos degustando los caldos de la tierra con Álvaro, Merche y la buenísima Gala que tan bien se portó durante toda la cena. Un variado de prácticamente todo lo que nos habían recomendado para cenar y grato charloteo entre amigos. Paseo nocturno por el pueblo con degustación de la espirituosa crema de orujo gallega y a dormir, que al día siguiente el despertador sonaría a las seis y media de la maña. Había que aprovechar desde el primer rayo de sol.




Sin haber amanecido aún y puntuales a la cita, a las siete y poco ya estábamos un día más desayunando en casa de Álvaro unos cafeses e infusiones con delicias dulces del pueblo para empapar. A las motos y gas!!.

Hoy tocaba la Sierra de Loarre, pero antes de llegar, paradita en Ayerbe. Álvaro nos tenía que mostrar en qué consistía el almuerzo aragonés. Se nos acerca el jefe del bar, nos ofrece una variedad de comida impropia para las nueva y media de la maña que eran, situándonos más en tierras vikingas que oscenses… pero así era. Tocaba pedir algo de comer. Nos costó. Creo que nuestros gallegos cerebros no están preparados para escoger entre huevos fritos, albóndigas, longanizas, pancetas y que se yo, a esas horas de la mañana. Por no hablar del asturiano cerebro de Antonio, que prefirió quedarse al margen. Pues venga, va!, unas albóndigas de esas y unas longanizas, birras y al carallo!, allí donde fueres, haz lo que vieres. Antonio lógicamente probó de todo. No había más que oler aquello para que la segregación bucal obligara al mordisco. Le dimos matarile a todo cuanto había en la mesa y ya! Que aún quedaba mucha ruta por delante.

Al poco rato estábamos atascados en un pedregal de importante desnivel y teniendo en cuenta que la ruta no acababa más que empezar, decidimos no entrenernos en aquello. Una caída tonta en la que rompamos una maneta y ya perdemos media mañana. Hoy no se trataba de domar la montaña sino de pasearnos por ella. Un pequeño rodeo y en nada estábamos de vuelta en el track previsto.

La zona es realmente bonita y accesible, lo que también la hacía bastante concurrida en familias, ciclistas, 4x4’s y en general todo ser humano con ganas de aire fresco. Creo que regalaban rosquillas o algo. El caso es que había que rodar con traquilidad y buena letra y así lo hicimos. Unas ruinas por aquí, otras por allá, impresionante mirador. Otro más. Unas fotillos de rigos, poneos todos juntos que esta amable montañera nos hace una de grupo. Otras fotillos a traición, acantilados abajo y buitres arriba… y con una temperatura perfecta para lo que tocaba, disfrutamos muchísimo del espectáculo que estas rojizas montañas proporcionan al visitante, que en grata compañía, te hacen sentir en el lugar donde tienes que estar. Hay formas y formas de desconectar de la rutina habitual y desde luego, aquella era una de las más efectivas.

Dejando atrás el Mirador de los buitres y la Torre y Ermita de Marcuello, con las impresionantes vistas a los Mallos de Riglos y atravesando frondosos bosques adornados por un curiosísimos y puntiagudo arbusto que Álvaro denominaría “asiento de la reina” y que nada tiene que envidiar al Toxo galaico por sus puntiagudas maneras... lo vimos a lo lejos!, allí estaba!. En ese momento no fue complicado imaginarnos caballeros de la orden de Loarre a lomos de nuestros corceles de brillantes crines… Majestuoso, imponente y como si los siglos no hubieran pasado por sus piedras, El Castillo de Loarre. Allí nos sentamos a dar buena cuenta de unas Ambar 1900 que nuestro cuerpo agradeció con salvas.

Retomamos marcha por buenas pisas y descendimos de los cielos para volver a los campos aragoneses. Ya se nos estaba haciendo algo tarde. Hoy, en alguna hora, teníamos que emprender camino de vuelta a casa y con 900 kms por delante, tocaba retorno. Pistas rápidas y con el sol palideciendo llegamos una vez más a casa de Álvaro y al lío. Mientras unos montaban las motos en el carro, otro se duchaba y así sobre las cuatro y media de la tarde teníamos montadas las motos en el remolque y un platazo de rica pasta en la mesa para reponer fuerzas… y rumbo a casa.

Un fin de semana para enmarcar. Buen tiempo, sin mayores percances, en grata compañía y con Alvaro y Merche de anfitriones, nada podía salir mal.

Álvaro!, te has ganado la condecoración máxima al anfitrión/guía motero del año, sin duda alguna.

Repetiremos seguro!!








 





 


 




















15 ago 2015

Un día d'auga.

Onte puido ser o día mais feo do que levamos de verán galego. Un día ruín celoso de calquer raiola, disos días grises que non sabes en que momento che vai caer, porque doutra cousa non, pero que caerá unha boa chuvieira... sabeo calquera.
Puxen os farrapos d'auga, arranquei "meutranganillo" e jassss, a onde lle cadrara.
Supoño que ocorreu algo parecido que no inverno, cando un sabado sae o sol e sabes que non queda outra que coller a moto para sentilo na pel, pero o revés. Onte foi un día de inverno nun dos veráns mais quentes que recordo, un oasis nun deserto, e tiña que sair sentilo. Ou simplemente teño o cromosoma moteiro defectuoso dos excesos xuvenís, pero o caso e que arranquei sen rumbo e acabei pola costa.
No verán e imposible rodar a carón do mar. Praieros de máis fan intransitable as vias con ordas de coches, furgos e caravanas, pero onte non. As nubes baixas do interior enchoupan a estrada ainda sen chover, pero na costa non. Así que a paisaxe litoral gañaba enteiros a cada kilómetro percorrido, deixando disfrutar de curvas secas con pouco tráfico.
Tampouco vou negar que en duas ou tres ocasión non aparecera a choiva prometida, que ademais de mentira sería unha decepción. Pero os poucos, de manera intermitente e intercalada, rodaba mollado polo firme seco e seco sobre mollado. Cousas do verán.
O chegar a casa saquei o gps que viña grabando no peto e apreciei meu xeitoso percorrido duns 240 kms a paso de peregrino pola ria de Muros e Noia, e rumbo norte sin alonxarme da costa hasta Muxia onde retornei sobre terras de Bergantiños.
Unha autentica ledicia de saida na que redescubrín unha fermosisima costa galega que teño realmente desatendida, así que na vindeira visita espero xuntar Muxia con Malpica, e a ver que tal se me levan ;)

30 jul 2015

Gerês 2015

Deume polos vídeos e o carallo...

Este non e mais que un estracto da saida deste finde cos amijos dos "cv" a caldeiros, por terras do norte portugues, Parque Nacional Peneda Gerês.
Pasámolo realmente ben!!



6 jul 2015

A voltas pola parroquia -II-

Pois iso, que parece que este verán vai ser pouco de saídas de longo percorrido... así que, mentras non chega o día, mándolle unhas tomas pola parroquia...


15 jun 2015

A voltas pola parroquia

Non teño moito tempo para rodar... pero estou que mordo por subir na moto, así que en media horiña de paseo mándolle un vídeo chorra. Mato o jusaniño pola mañán sobre a burra e pola tardiña sobre o rato ;)



27 may 2015

Birra nos Peares!

Saída mañanera para dar unha voltiña, que o final sumaría uns 250 kms, por terras do río Miño a seu paso polos Peares, onde ademais de confluir Miño e Sil, fanno tamén catro concellos, tres parroquias, tres partidos xudiciais e duas provincias. Manda carallo!.

Ahí vai!!


18 may 2015

VOLUMEN y GASSSSSSSSSS!!!!!!!!


Bye off... hi on!!

Un día aflojaba el eje de la rueda y al día siguiente la desmontaba; otro día los cuatro tornillos de las tijas y al día siguiente las quitaba; las barras de 43; un casquillo de aquí, otro de allá, montar las wp 48; cambiar el piñón de 14 por otro de 16; purgar el freno; adaptar la careta con el cuadro y cableados... y así hasta por fin ver realizada la metamorfosis off/on de "meutraganillo". Una semana después claro! jajaja.

Para la vuelta al off lo haré todo en la misma tarde, que así se hace eterno. Pero la falta de tiempo y la ansia son malas consejeras, que hicieron de lo que podía ser un bonito trabajo de carraca, un calvario de traca!.
Pero ya está hecho!, así que a disfrutar de la nueva temporada SM!!


El antes y el después:



El mientras jajaja:








8 may 2015

Fin de temporada. Se cierra el telón!!


Seis meses de enduro/trail dan para mucho y me han demostrado que efectivamente el esfuerzo para adaptar la moto a las exigencias del campo, ha valido la pena.

Nunca antes había disfrutado tantísimo de la “temporada de agua” como este año. Mi visita a Valladolid para volver a ver a mis amigos me llevó por los Montes de León trazando el Camiño de Santiago hasta Astorga y cruzando la anchísima Castilla hasta Traspinedo –Valladolid-, con su retorno sobre el mismo y embarrado track; la divertidísima salida por los Montes do Castelo, comarca de Bergantiños, en la liada endurera con los amigos del asfalto, que risas!!; la accidentada quedada con Richy y Antonio por el siempre presente Monte Xesteiras, entre Valga, Cuntis, A Estrada y Teo; y nuevamente otra escapada con los mismo compañeros hasta los montes occidentales del norte portugués entre los rios Miño y Lima, pasando antes por la Sierra da Francha en Pontevedra, la Sierra de Galleiro en Porriño y de vuelta por las sierras de Argallo y da Grova entre el Rosal, Oia y el Val Miñor; la salida a los Montes de Oleirón en el Concello de Rois, y por fín la travesía que partiendo de Sobrado dos Monxes, acabaría al Sur-Oeste de la provincia de Ourense después de más de 500 kms de campo, que sería la despedida de la temporada “off”, sobre las Sierras del Careón, del Farelo, del Monte Faro, Ribeira Sacra, Sierras de San Mamede, del Fial das Corzas –Invernadeiro-; Montes del Pico de Meda y la fronteriza Sierra del Larouco.. TOMA YA! INCREIBLE!! IMPENSABLE! ME ENCANTA! jajajaja!!













17 mar 2015

Minho + Pontevedra -vídeos-

Primer día -Portugal-



Segundo día -Galicia-




(anotaciones off the record)

La ruta de hace unos diez días entre tierras portuguesas y gallegas ha parido un par de vídeos... y como estoy aprendiendo también con esto de la edición (que en realidad no hago más que un corta-pega) he de decir que el primero de los vídeos, íntegramente portugués, ha quedado demasiado revuelto debido a las idas y venidas, subidas y bajadas constantes en el track, intercalando pistas rápidas con lentas y haciendo del vídeo cronológico, una macedonia de imágenes que parecen no corresponderse con la realidad, pero nada más lejos de ésta... y paradógicamente, una ruta divertidísima, ha resuelto un vídeo aburrido a mi parecer (yo también tengo la culpa en la edición claro! jajaja).
El vídeo del segundo día de ruta, íntegro en tierras gallegas, me ha resultado menos pesado de montar y cronológicamente más claro a mi parecer, más entretenido de ver, pero también fueron menos kms y en un mismo rumbo, lo que propicia un cambio paulatino de entorno, que siempre ayuda.

Concluiría diciendo que, siendo mi torpeza en la edición el común denominador de ambos vídeos, la ruta del primer día sería propicia para hacer un vídeo de apenas un par de minutos o cinco máximo, con una muestra de las distintas pistas que hemos pisado y algún momento que otro de interés, como la pedrada o los adelantamientos de Antonio; en cambio la ruta del segundo día, bien ha valido para montar un vídeo de este tipo.

Seguiremos aprendiendo!.


9 mar 2015

Entre Galicia y Minho -Portugal-


Antonio desde Ferrol (625 sxc) y yo desde Santiago (640 híbrida), habíamos quedado en Pontevedra con Richy (640 adv) para hacernos una ruta que él ya tiene más que reconocida por el norte de Portural, entre el río Lima y el fronterizo río Miño, así que este fin de semana le tocaba a Richy llevarnos de la mano cual párvulos de patio.

Con puntualidad británica, a las nueve y media de la mañana del Sábado ya estábamos llenando depósitos en la citada capital de su homónima provincia “ready to” darle a nuestras monturas tanto monte como fuera posible y así fue. En un abrir y cerrar de ojos nos vimos trepando por las pistas del municipio que nos vio partir y al poco rato, bajo un sol más propio de una primavera por llegar, estábamos cresteando con vistas a la ría de Vigo. Rande al fondo y San Simón a nuestros pies.

Nuestra llegada a Tui resultó según lo previsto y salvando un pequeño parón en la marcha al haberme despistado en una subida (quien dice despistado dice “mecagüenmiputocarburador”) y los compis de ruta seguir sin apercibir mi ausencia, hasta su llegada a un mirador cercano. Así fue... arranqué y ya no los encontré. Sube por aquí que parece que hay roderas, ah! no! que son de bici..., pues venga! por allá tiene que ser... y tampoco!. Así que media vuelta y al punto de partida a la espera de que al notar mi falta, decidieran, por caridad, pasar a buscarme, y así sucedió y proseguimos, no sin antes, y haciendo gala de la grandísima dosis de empatía que emana de cuantos poros tienen, haberme detallado las abrumadoras vistas desde el mirador del “Eden”, que mis ojos nunca disfrutarían. Gracias chicos!! jajaja

Comimos en Valença como quien carga gasolina en depósito y arrancamos a lo que habíamos venido. Ya estábamos en Portugal y ahora es cuando empezábamos el track Luso tan ansiado y que no defraudaría ni por un instante. Richy siempre en cabeza y Antonio y yo degustando el polvo con bacallau, me explico, no?.

Puedo contabilizar unos tres o cuatro campos eólicos, otros tantos miradores, algún que otro cortafuegos para ponernos a tono, pequeñas “fervenzas” escondidas entre las piedras y grandísimas postales por doquier. El paisaje es inmenso y el hecho de estar constantemente ganando y perdiendo altura, hace que uno se vea entre un frondoso bosque o haciendo equilibrios por una cresta en cuestión de minutos y mires a donde mires fotos que nunca harás!.

Así proseguimos durante toda la tarde, salvando pequeñas dificultades que los propios caminos y la acción del agua presentaban ante nosotros, intercalados con panorámicas que a fuego quedarán impresas en nuestras retinas, comandadas por el excepcional cuadro que dibuja el río Lima a su encuentro con el Atlántico, ante la imponente presencia de la Basílica de Santa Luzia. Increible!!

Gaaaaas y mas gaaaaas! sobre nuestras monturas harían de este "recuncho" portugués, uno de los mejores lugares por los que he disfrutado sobre "meutranganillo"... y salvando un regalo macizo de medio kg que la moto de Antonio dejaba en suspensión para que mi brazo topara con el, que aún llevo tatuado en mis carnes, la jornada “off” sería rematada sin mayores percances y sobre un alto al que casi llegamos para la puesta de sol, pero habiéndonos perdido tal espectáculo y sin fuerzas para romanticismos, arrancamos para encontrar asfalto poco después y poner rumbo al Rosal, donde hicimos noche, gentileza de Richy, compartiendo un par de botellas de vino, cervezas, quesos y chorizos varios, entre muchas risas de batallitas.

Con 280 kms de especial y unos cuantos más de enlace, buenas noches y hasta maña.



El Domingo nos levantamos a buena hora, desayunamos con la alegría que aporta el cometido matutino, nos pusimos de romanos y luego de unos pequeños retoques, en el tornillito “jodón” del chasis de Antonio y en el carburador de “meutranganillo” (gracias Antonio por esas manos con las que te has visto agraciado jajaja), pusimos rumbo norte con Richy como punta de lanza y a disfruta!!.

A escasos kms paramos en un mirador desde el que Richy nos haría visualizar el track para los próximo kms por un monte que encontraba desconocido. Lástima de tala descontrolada a la que han sometido aquellos parajes que estoy seguro en algún tiempo fueron auténticos vergeles. Molinos fluviales, muchos ciclistas y algunos jinetes nos vieron pasar… y llegó el vadeo. Me encanta!!. Es como la representación de la aventura en estado puro y aunque no conlleve dificultad alguna, ni la profundidad sea notable, ni el firme fangoso, ni piedras insorteables, es un momento que siempre me hace ilusión. Luego sales de allí con los pies empapados pero da igual jajaja.

Proseguimos dejando atrás el monte rasurado en busca de mar abierto y lo encontramos. El cresteo hasta Baiona fue realmente hermoso por bosques de flora autóctona salpicados de pequeñas lagunas que las lluvias habían dejado a nuestro paso y siempre acompañados de ese inconfundible aire Atlántico como muestra de su presencia. Realmente es un tramo especial. Siempre me había preguntado viajando desde Baiona a La Guardia por esa empedrada costa, qué escondían esas montañas que violentamente se precipitan sobre el mar y ahora estaba ahí, descifrando el enigma.

En Baiona acabó para mi el paseo para someterme al verdadero enduro del fin de semana. Dos horas de asfalto a casa que aproveché para ir haciendo memoria de cada rincón visitado y anécdota vivida, que en algo más de 350 kms offroad, fueron muchas, y con el único propósito de que aquél infierno negro sobre tacos, acabara lo antes posible.

La ruta ha sido increíble, hay que repetirla a la inversa, para arriba, para abajo o de medio lado, me da igual! pero hay que repetir otra vez, porque no tiene desperdicio ninguno y porque en grata compañía, todo se vive mejor y se disfruta más.
















12 ene 2015

Pingüinos 2015(¿?)


Galicia tenía que quedar fuera. No podía llegar a Valladolid por caminos si incluía mi abrupta y retorcida tierra en el “track off”. Solo salir de Galicia por caminos y senderos ya me podía llevar fácilmente la jornada entera y no disponía de dos días para llegar.

Arranqué a las ocho y media de la mañana del viernes, ya con un retraso horario que vengo asumiendo de siempre. Es así. Siempre lo hago. Me lío... y por carreteras generales y comarcales me planté en Ponferrada. Habían pasado unas tres horas desde la partida, pero para mi eran como tres minutos. Las ganas de moto lo relativizaban todo, salvo los primeros escalones que me encontré por los montes ponferradinos que me hicieron recapacitar. Así no llegaría a ningún sitio. Eso está bien para una salida diaria, pero para hacerse 500 kms en una jornada, imposible!. Así que busqué nuevamente el asfalto hasta dar con pista facilona y a medio camino entre Ponferrada y Astorga la encontré, y ahí sí, ahí es donde por fin me pude introducir en el track previsto y dejarme llevar por la corriente, que antes de darme cuenta, me había depositado en la misma Astorga y ni paré. Hacía mucho frío y necesitaba acción. Así que de vuelta a los caminos, y en poco rato ya me había plantado en La Bañeza y luego, tras un precioso paseo a orillas del río Jamuz y salvando un puente abandonado del ferrocarril, que no inspiraba demasiada confianza, llegué a Benanvente. Reposté por segunda vez y al toro, bueno, hacia la ribera del Duero mejor dicho! jeje…
Muchísima niebla me impedía abrir gas con la naturalidad que aquél terreno instaba, y con unas temperaturas que rondaban los cero grados, la niebla se hacia escarcha en mis gafas y estalactitas de hielo en la visera, nunca tal cosa me había sucedido antes, pero no quedaba otra, así que había que resignarse y tomar muchas precauciones. En realidad no iba mal del todo, pero estar rodando por primera vez por caminos castellanos y no ver lo que me rodeaba, era como estar corriendo sobre una cinta, siempre el mismo y blanquecino paisaje a mi alrededor y así hasta puertas de la preciosérrima Villa de Urueña, donde el sol empezó a calentar mi maltrecha estampa. Demasiado tarde. Ya anochecía y mi hambre de caminos me impedía ir parando de villa en villa por muy histórica que fuera, una pena. Proseguí dando todo el gas que podía y ahora con la ténue visibilidad del ocaso, pista abierta y de buen firme y al pique con mi propia sobra, logré ponerme a unos 15 kms de Valladolid y se acabó. Llegó la noche y con ella el asfalto. En solitario y con las ganas de birra que tenía, no me apetecía jugármela ni lo más mínimo.
Al rato pasaba por Valladolid en busca y captura de una gasolinera. La encontré, reposté y puse a desfilar a cuantos santos hay en el pórtico de la gloria. Tenía el escape colgando por los muelles. Había perdido la abrazadera a saber dónde, rota por su anclaje al subchasis, y ya es la segunda vez que me pasa. Busqué un taller por allí mismo y entre dos currantes y a su vez moteros que allí se ganaban la vida y con un trozo de matrícula, nos inventamos otra abrazadera. Listo!, solucionado, sin problema. Estaba en Valladolid y ya solo me quedaban unos 15 kms hasta Traspinedo, donde me esperaban mis amigos pingüineros. Abrazos, birras, lechal y copas. Mejorable?? Muy difícil!!.

El sábado tampoco estuvo nada mal, con Pingüinos cancelado, como bien era sabido, decidimos hacer nuestra propia pingüinada entre bodega y bodega, así que una por la mañana después de haber mal dormido la resaca, pinchos a medio día, y otra bodega a la tarde, y a pesar del terrible frío y humedad al que se ven sometidas las barricas y con ellas nosotros, la vinícola jornada discurría entre risas y muy buen rollo. Solo faltaba el broche final y ya un clásico de nuestra estancia en la casa del amigo Carlos, una barbacoa entre pecho y espalda que ya la quisiera Obélix. Más risas, birras, copas y para cama con el cachondeo habitual. Estoy seguro que alguno se quedó dormido entre ronquido y carcajada, alternando uno con otra jajaja.

El retorno se presumía incierto. Habían anunciado un surtido de niebla, lluvia, sol, nubes y cualquier otra cosa que se le pasara por la cabeza al trasnochado meteorólogo de guardia, así que ninguno sabía con lo que nos encontraríamos. Lo que si sé es que nada más salir de Traspinedo y con el sol derritiendo la escarcha del suelo, una pista de arena húmeda se materializaba ante mi rueda delantera y jugando a deslizar la trasera y calentando por retorcidos senderos, llegué a Valladolid. Carretera para pasar la capital y otra vez a los caminos, que precisamente el viernes me había perdido ante el inminente anochecer. Llegué a Urueña y paré para la foto de rigor que me había prometido en la ida y seguía calentando el sol. Proseguí entre extensísimos campos castellanos y seguía calentando el sol. Ahora sí!, ahora sí podía abrir gas como manda el manual del buen elececuatrista y con buena visibilidad, cualquier obstáculo que el viernes me encontraba por sorpresa, hoy lo predecía con tantísima distancia que decidir entre sortear aquel charco embarrado o pasarlo a gas, resultaba hasta ridículo, falto de emoción jajaja.
Hoy lo veía todo. La planicie castellana permite situar el horizonte a una distancia solo comparable a la línea que dibuja el mar con el cielo, y el cuadro es realmente especial. Había cazadores con sus perros y señoritos a caballo como si fuera el último domingo de sus vidas. Claro que en Galicia es igual, pero no se ven.
El camino de retorno sobre el mismo track de ida ya me resultaba conocido, o por lo menos sabía que no había ninguna zona de dificultad -¡¡¡- (no se pude estar siguiendo el Dakar y hacerse un finde de dos etapas con enlaces de 300 kms y especiales de 250, que uno se acaba creyendo Marc Coma jajaja), así que me limité a no perder la concentración y abrir gas con ganas para así poder hacerme toda Castilla por caminos sin que me sorprendiera antes la noche, y así fue. Cuando llegó ésta, ya estaba rodando sobre asfalto gallego, y al poco rato niebla y luego casa.

Disfruté muchísimo más de lo que nunca me hubiese imaginado. Abrir gas por Castilla tiene algo muy especial, es distinto y en ocasiones esa diferencia hace la magia. Y ayer había magia en cada sinuosa ladera, sendero, puente olvidado, o castillos y fortalezas que me salieron al paso. El próximo año repetiré, con algunas correcciones en el track para sortear un par de enlaces asfálticos que se me hicieron más extensos de lo deseable, pero repetiré experiencia sin duda alguna, por rodar en moto y por ver a mis amigos, que al final, son los que realmente motivan la aventura.